La exposición que durante estos días cuelga del pasillo de la Biblioteca aunque versa sobre un rey medieval, no podría estar más de actualidad, estos días previos a las fiestas de "Las Bodas de Isabel" que todos conocemos. Ya la hemos expuesto alguna vez, pues es el trabajo de algunos antiguos alumnos de 2º de ESO, que resaltaron así la figura de Alfonso I el Batallador en el ya 906º aniversario de la fundación de Monreal. Este año la traemos a colación para subrayar la vinculación entre este rey y la mejora de los conocimientos sobre astronomía en la Europa de su tiempo.
Tras servir a Alfonso I, Pedro Alfonso viajó a Inglaterra (donde fue médico de Enrique I). Allí se convirtió en el primer gran difusor de la astronomía técnica en el norte de Europa. Enseñó a los monjes y estudiosos ingleses que la astronomía no era solo "mirar el cielo", sino una disciplina basada en cálculos matemáticos complejos e introdujo el uso de las tablas astronómicas y el manejo del astrolabio, herramientas que en Inglaterra apenas se conocían.
Pedro Alfonso sostuvo algunas teorías innovadoras en su tiempo: defendía que la Tierra es esférica y explicaba los eclipses y el movimiento de los planetas usando la lógica matemática árabe.
Sin la política de tolerancia y patrocinio del rey Batallador, el conocimiento atesorado por las taifas musulmanas recién conquistadas podría haberse perdido. Pasado el esplendor cultural de la Saraqusta de Al-Muqtadir, Aragón se convirtió en el hilo transmisor de la ciencia al resto de Europa.
La biografía de Alfonso I el Batallador editada por Caballeros de Exea con ilustraciones de Xcar Malavida ha sido la base de nuestra aproximación a la vida de este rey y para la pequeña exposición del pasillo de la Biblioteca.
Si os ha gustado, os recomendamos también las biografías de Ramiro II y Alfonso II editadas por la asociación Caballeros de Exea.





